Muere Bob Rafelson, figura central del nuevo Hollywood y director de Five Easy Pieces

Bob Rafelson, una figura prominente en la civilización estadounidense, murió en su casa en Aspen, Colorado, a la antigüedad de 89 primaveras. Rafelson fue nominado dos veces a un Premio de la Corporación (divisa y dirección) en 1971 por Five Easy Pieces, una road movie sobre un pianista que convirtió a Jack Nicholson en una fortuna y saltó a la éxito a través de otras participaciones en varios proyectos a lo derrochador de la lapso de 1960. Monkees, una popular serie de televisión sobre un cuarteto musical inspirado en los Beatles, es su otra gran relato creativa en ese momento. En 1967 ganó un Emmy. El cantante Mike Dolenz, uno de los cuatro protagonistas de esta producción, ha lamentado la asesinato de Rafelson en sus redes sociales.

2) No hace desliz proponer que obtuve el papel y cambió mi vida por completo. Lamentablemente Bob falleció anoche pero tuve la oportunidad de enviarle un mensaje diciéndole lo infinitamente agradecido que estoy de que haya gastado poco en mí.
Gracias desde el fondo de mi corazón, mi amigo. pic.twitter.com/Lhzi15BhMi

— Micky Dolenz (@TheMickyDolenz1) 24 de julio de 2022

Aunque Five Easy Pieces fue la película que la catapultó, su inicio llegó en 1968 con la subversiva Head. En 1965, próximo con otro socio, fundó la productora Raybert, que más tarde estaría detrás del éxito de Easy Ryder (1969). Raybert completó ocho proyectos en sus siete primaveras de existencia, pero su huella dejó la sensación de que las cosas se podían hacer de otra modo en Hollywood. En 1981 dirigió El cartero siempre claridad dos veces, con divisa llamativo de David Mamet y nuevamente protagonizada por Nicholson. La película además marcó el reinicio de la carrera de Jessica Lange, que había estado estancada desde su impresionante inicio en King Kong.

Jack Nicholson y Jessica Lange en El cartero siempre claridad dos veces.

«Prefiero hacer otras cosas con mi vida que quedarme en Hollywood. Igualmente hay otras razones, a enterarse, que la mayoría de mis películas son producciones independientes y es muy difícil encontrar financiación. No me importaría que los grandes estudios me pidieran proyectos, pero no lo consigo, quizás porque soy un problemita”, confesó en el Festival de San Sebastián, que inauguró en 1996 para explicar su insuficiencia como director de producción y el hecho de que casi siempre estuvo bajo el radar. Allí presentó Blood and Wine, un thriller, de nuevo con Nicholson frente a la cámara y presente con sus grandes temas (el hombre latinoamericano, las relaciones sociales y familiares, los deseos…).

Su última película fue No Good Deed (2002), un neo noir basado en un historia de Dashiell Hammett. Pero Rafelson había cumplido su papel muchos primaveras antaño y, próximo a sus socios, había demostrado que era posible un Hollywood diferente.

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